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Religión · Estudio

Tania y Rambam de la semana

Un capítulo de cada obra por semana, en orden desde el principio: el que empieza hoy puede seguir el hilo, y el archivo queda abajo.

Las explicaciones y las traducciones de los pasajes son del portal, redactadas con ayuda de IA a partir del texto original. Cada pasaje en hebreo está copiado del capítulo y enlaza a Sefaria para leerlo entero. Es material de estudio: no reemplaza a un maestro ni resuelve preguntas de halajá.
Tania · Likutei Amarim — Tania
Rabí Shneur Zalman de Liadi, el Alter Rebe (1796). El libro fundante del jasidismo Jabad: cómo está hecha el alma y cómo se trabaja con ella día a día. Un capítulo por semana, desde el primero.
Likutei Amarim, capítulo 5 · תניא, חלק ראשון; ליקוטי אמרים ה׳

La Torá como alimento: cuando el intelecto capta a Dios mismo

El capítulo explica que al comprender una halajá, el intelecto humano capta y es captado por la sabiduría y voluntad de Dios mismas, por lo que el estudio de la Torá se vuelve verdadero alimento del alma.

כְּמוֹ שֶׁהַלֶּחֶם הַגַּשְׁמִי זָן אֶת הַגּוּף כְּשֶׁמַּכְנִיסוֹ בְּתוֹכוֹ וְקִרְבּוֹ מַמָּשׁ וְנֶהְפָּךְ שָׁם לִהְיוֹת דָּם וּבָשָׂר כִּבְשָׂרוֹ

«Así como el pan material nutre al cuerpo cuando lo introduce dentro de sí, en su interior mismo, y allí se transforma en sangre y carne como su propia carne.»

Likutei Amarim, capítulo 5, párrafo 10 · leer el capítulo entero en Sefaria

El capítulo retoma una expresión de Elías el Profeta, citada en la introducción de la obra: «ningún pensamiento Te puede captar». A partir de ahí, el Alter Rebe explica qué significa «captar» con el intelecto, para mostrar luego de qué modo, paradójicamente, el estudio de la Torá sí logra una forma de captación.

El argumento avanza con un mecanismo general: cuando una mente comprende una idea, la mente envuelve a la idea dentro de sí, y a la vez la idea envuelve a la mente, que queda revestida en ella. El ejemplo elegido es el de una halajá: cuando alguien entiende a fondo un fallo de Mishná o Guemará —por ejemplo, el veredicto que correspondería si Reuvén alega una cosa y Shimón otra—, su intelecto capta esa ley. Y como esa ley, incluso si nunca llegó a juzgarse en la práctica, es la voluntad y la sabiduría mismas del Santo, bendito sea, resulta que quien la comprende está captando con su propio intelecto la voluntad y sabiduría divinas, algo que de otro modo ningún pensamiento podría alcanzar. Solo revestidas en las leyes concretas, esa voluntad y sabiduría se dejan atrapar por la mente humana. A esto el texto lo llama una unión maravillosa, sin paralelo en el mundo material.

De aquí surge la superioridad del conocimiento de la Torá sobre las demás mitzvot, incluso las que se cumplen con el habla. En las mitzvot de acción y de habla, Dios envuelve al alma con Su luz desde la cabeza hasta los pies, pero en el conocimiento de la Torá la sabiduría divina queda además dentro del intelecto mismo, en la medida en que cada persona logra captarla según su capacidad.

Por eso la Torá se llama «pan» y «alimento del alma»: así como el pan físico se transforma en sangre y carne al ser absorbido por el cuerpo, la Torá estudiada con concentración se une al intelecto hasta volverse una sola cosa con él, y así nutre al alma con vida que proviene del Ein Sof mismo, revestido en Su sabiduría. El capítulo cita el versículo «Tu Torá está en mis entrañas» y menciona el Etz Jaím y el Zohar sobre las mitzvot como vestiduras del alma en el Gan Edén, y la Torá como su alimento, cuando se estudia «por ella misma», es decir, para unir el alma a Dios.

Para llevarse: Estudiar Torá con verdadera atención no es solo adquirir información, sino un modo de unirse a algo más grande que uno mismo.
Para la mesa de Shabat: ¿Qué diferencia encuentra usted entre aprender un dato y comprender algo hasta que se vuelve parte de cómo piensa?
Rambam · Mishné Torá
Rabí Moshé ben Maimón, Maimónides (Egipto, siglo XII). El código que ordenó toda la ley judía en catorce libros. Un capítulo por semana, desde los fundamentos de la fe.
Hiljot Iesodei HaTorá (los fundamentos de la Torá), capítulo 5 · משנה תורה, הלכות יסודי התורה ה׳

Cuándo dar la vida y cuándo no: las leyes del kidush Hashem

El capítulo establece cuándo un judío debe transgredir un mandamiento para salvar su vida y cuándo, en cambio, debe entregarla antes que transgredir, y explica que también la conducta diaria santifica o profana el Nombre de Dios.

כְּשֶׁיַּעֲמֹד עוֹבֵד כּוֹכָבִים וְיֶאֱנֹס אֶת יִשְׂרָאֵל לַעֲבֹר עַל אַחַת מִכָּל מִצְוֹת הָאֲמוּרוֹת בַּתּוֹרָה אוֹ יַהַרְגֶּנּוּ יַעֲבֹר וְאַל יֵהָרֵג

«Cuando un idólatra se levante y obligue a un israelita a transgredir uno de todos los mandamientos mencionados en la Torá, bajo amenaza de matarlo, debe transgredir y no debe ser matado.»

Hiljot Iesodei HaTorá (los fundamentos de la Torá), capítulo 5, párrafo 1 · leer el capítulo entero en Sefaria

Este capítulo de Hiljot Iesodei HaTorá desarrolla el mandamiento de santificar el Nombre divino y la prohibición de profanarlo. El punto de partida es una regla general: frente a una coerción que obliga a violar un mandamiento bajo amenaza de muerte, la persona debe transgredir y vivir, porque los mandamientos fueron dados para vivir por ellos y no para morir por ellos. Quien muere sin necesidad, en esos casos, es responsable de su propia vida.

Esa regla tiene excepciones y matices. Frente a idolatría, relaciones prohibidas y derramamiento de sangre, se debe entregar la vida antes que transgredir, sin excepción. Para el resto de los mandamientos, el texto distingue si el que coacciona busca un beneficio personal o solo pretende hacer transgredir, y si el acto ocurre en presencia de diez judíos o en privado. También distingue los tiempos de persecución general contra la fe de Israel, donde la exigencia se endurece para cualquier mandamiento, por mínimo que sea.

Luego el capítulo trata casos límite: la entrega de un individuo señalado por un grupo perseguido, el uso de prohibiciones de la Torá como remedio médico ante peligro de muerte, y el caso de quien se enferma por deseo hacia una mujer, donde se prioriza la pureza sobre la vida misma. En todos estos casos se repite la misma estructura: hay normas que ceden ante el peligro de vida y normas que nunca ceden.

Finalmente, el capítulo amplía el concepto de santificación y profanación del Nombre más allá de la mártir: quien transgrede por puro desafío profana el Nombre, y quien se abstiene de pecar únicamente por amor al Creador, como José, lo santifica. Incluso conductas que no son transgresiones, si son realizadas por una persona de prestigio en la Torá y despiertan el descrédito público, constituyen profanación; y el comportamiento intachable, generoso y sereno de un sabio, que es amado y admirado por todos, constituye por sí mismo una forma de santificación.

Para llevarse: La vida cotidiana, no solo el momento extremo del martirio, también santifica o profana el Nombre de Dios, según cómo tratemos a los demás.
Para la mesa de Shabat: ¿En qué situaciones de la vida diaria, lejos de cualquier riesgo extremo, nuestra conducta hacia otros puede estar santificando o profanando algo más grande que nosotros mismos?
Semanas anteriores
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