El nacimiento
Los primeros treinta díasEl pacto más antiguo del judaísmo se cumple al octavo día, y ni el Shabat lo posterga.
Qué se hace
Brit milá. La circuncisión del varón al octavo día de vida, el pacto que la Torá le manda a Abraham. Lo hace un mohel, no un cirujano: es un acto religioso además de un procedimiento. Se hace al octavo día incluso si cae en Shabat o en Iom Kipur; sólo se posterga por razones de salud del bebé, y ahí manda el médico.
El nombre. Al varón se le pone el nombre en el brit; a la nena, en una ceremonia de nombramiento —zéved habat o simjat bat— que puede ser en la sinagoga o en casa. Los asquenazíes suelen nombrar en memoria de un familiar fallecido; los sefardíes, en honor de un abuelo vivo. Las dos costumbres son antiguas y opuestas.
Pidión habén. Si es el primer hijo varón de la madre, nacido de parto natural y la familia no es de cohanim ni de leviim, a los treinta y un días se hace el rescate del primogénito: el padre le entrega simbólicamente cinco monedas de plata a un cohén.
Qué significa
El brit no celebra un nacimiento: marca una entrada. La palabra brit quiere decir pacto, y el pacto es entre generaciones, no entre un individuo y su fe. Por eso se hace a los ocho días y no a los dieciocho años.
Si a usted lo invitan
Se llega puntual, porque la ceremonia es corta y arranca a horario. Se dice «mazál tov» a los padres. Suele haber un desayuno o almuerzo después; quedarse a comer es parte de la mitzvá. No hace falta regalo, aunque se acostumbra algo para el bebé. Si le ofrecen un honor —sostener al bebé, alcanzar algo—, aceptarlo es una distinción.
El padrino que sostiene al bebé se llama sandak, y el honor es tan grande que en muchas familias se le da al abuelo o al rabino.
La infancia
De los tres a los doce añosEl primer día de clase, la letra se moja en miel para que estudiar tenga gusto a dulce.
Qué se hace
Upsherin o jalaká. En comunidades jasídicas y sefardíes, al varón no se le corta el pelo hasta los tres años, y ese primer corte es una fiesta. La costumbre lo vincula al versículo que compara a la persona con un árbol, cuyo fruto no se toma los primeros tres años.
El comienzo del estudio. Hay una costumbre medieval muy difundida: en el primer día de estudio se le muestran al chico las letras del alfabeto escritas con miel, y las lame. La idea es que el primer recuerdo asociado al aprendizaje sea dulce.
Jinuj. La educación es obligación del padre y de la madre, y la Torá lo repite cuatro veces con la fórmula «y le contarás a tu hijo». De ahí viene toda la estructura del Séder de Pésaj, armado para que los chicos pregunten.
Qué significa
En esta tradición no se educa transmitiendo dogma sino enseñando a preguntar. El texto central de la noche más importante del año es una lista de cuatro preguntas que hace el más chico de la mesa.
Si a usted lo invitan
A un upsherin se va como a cualquier fiesta familiar: «mazál tov» y nada más protocolar. Si hay comida, seguramente es kosher; no lleve nada comestible salvo que se lo pidan.
La escuela primaria judía obligatoria y gratuita se instituyó en el siglo I e.c., por decisión de Yehoshúa ben Gamla. Es la primera de la que hay registro.
Bar y bat mitzvá
Trece años los varones, doce las mujeresNo es que uno «hace» el bar mitzvá: uno lo es, con fiesta o sin ella.
Qué se hace
Al cumplir trece años el varón, y doce la mujer, pasan a ser responsables de cumplir los mandamientos. Eso ocurre por la edad, automáticamente. La ceremonia sólo lo marca en público.
Lo que se hace. El chico sube a la Torá —una aliá— y suele leer la parashá de la semana o la haftará, que preparó durante meses con las melodías tradicionales. En muchas comunidades da además un discurso, la drashá. Las nenas, según la corriente, leen de la Torá, dan una clase o hacen un proyecto de tzedaká.
La fiesta. Es costumbre, no obligación. En los últimos cincuenta años creció hasta convertirse en un acontecimiento social importante, y no faltan rabinos que señalen que la proporción entre el estudio y el catering se dio vuelta.
Qué significa
Es el momento en que alguien deja de cumplir porque se lo dicen y empieza a cumplir porque le corresponde. La palabra mitzvá significa mandamiento: bar mitzvá quiere decir, literalmente, «hijo del mandamiento» — sujeto obligado.
Si a usted lo invitan
En la sinagoga: llegue a horario, apague el teléfono y no saque fotos si es Shabat —en la mayoría de las comunidades no se fotografía ese día—. Los hombres cubren la cabeza con kipá, que suele haber en la entrada. En comunidades ortodoxas, hombres y mujeres se sientan separados; mire dónde se sienta la gente antes de elegir lugar.
El regalo: es tradicional dar dinero en múltiplos de dieciocho, porque las letras de jai —vida— suman dieciocho. Ciento ochenta dólares, trescientos sesenta. También se acostumbran libros o algo para el estudio.
Se dice «mazál tov» a la familia y al chico.
El número dieciocho vale por la palabra «vida» en guematria. Por eso «jai» aparece en collares y por eso los regalos van de dieciocho en dieciocho.
El casamiento
La jupá y la semana que sigueLa copa se rompe en el momento más feliz, para que nadie olvide que algo sigue roto.
Qué se hace
La ketubá. El contrato matrimonial, escrito en arameo, que detalla las obligaciones del marido hacia la mujer. Es un documento legal de dos mil años y fue, en su época, una protección notable para la mujer. Se lee en voz alta bajo la jupá.
La jupá. El palio bajo el cual se celebra la boda, abierto por los cuatro costados como la tienda de Abraham. Representa el hogar que se está formando.
Dos actos. El casamiento judío tiene dos partes que en la antigüedad estaban separadas por un año: kidushín, cuando el novio entrega el anillo y dice la fórmula, y nisuín, con las siete bendiciones —shevá brajot— que dicen siete personas honradas.
La copa que se rompe. Al final el novio pisa una copa. La explicación más difundida es el recuerdo de la destrucción del Templo: ni en el momento de mayor alegría se olvida lo que falta.
Shevá brajot. Durante los siete días siguientes se hacen comidas festivas en casas de amigos y familiares, y en cada una se repiten las siete bendiciones.
Qué significa
El matrimonio judío es un contrato con obligaciones escritas, no sólo un sacramento. Y la copa rota agrega algo poco común: la alegría completa se posterga mientras el mundo siga incompleto.
Si a usted lo invitan
La ceremonia suele empezar tarde respecto de la hora de la invitación; aun así, llegue a horario. Los hombres cubren la cabeza. En bodas ortodoxas el baile es separado por género y muy intenso: si lo invitan a entrar a la ronda, entre.
Regalo: dinero, otra vez en múltiplos de dieciocho, o lo que figure en la lista.
Se dice «mazál tov», y al terminar la ceremonia todos gritan «mazál tov» juntos cuando se rompe la copa. Ése es el momento.
La ketubá se le entrega a la novia y le pertenece a ella. Tradicionalmente, si el documento se pierde, la pareja no puede seguir viviendo junta hasta que se redacte otro.
La vida del hogar
Todos los díasLa casa es el templo que quedó cuando el otro se destruyó.
Qué se hace
La mezuzá. El pergamino con el Shemá que va en el marco derecho de la puerta al entrar, en cada habitación salvo el baño. La escribe a mano un sofer y hay que revisarla cada tanto: la letra se borra.
Shabat en casa. Las velas las enciende la mujer de la casa antes de la puesta del sol; se bendice el vino —kidush— y el pan; se bendice a los hijos. Es la única cita semanal que sostiene la estructura de la semana.
Kashrut. Qué entra a la casa y qué no: carne y leche separadas, vajilla separada, y productos con certificación.
Shalom bait. «La paz del hogar» es un valor con peso halájico propio: hay decisiones que se toman en función de no romperla.
Taharát hamishpajá. Las leyes de pureza familiar, que organizan la intimidad de la pareja alrededor del ciclo menstrual y del uso de la mikve. Es un área privada y poco explicada, y quien quiera entenderla en serio tiene que hablar con una instructora o con un rabino.
Qué significa
Cuando cayó el Templo, la mesa de la casa pasó a ocupar su lugar: sobre ella se dice una bendición antes y después de comer, y el pan se sala como se salaban las ofrendas. La vida religiosa judía se juega mucho más en la cocina que en la sinagoga.
Si a usted lo invitan
A una cena de Shabat: llegue antes de la puesta del sol, porque después empieza. No lleve comida ni vino salvo que sepa que la casa acepta ese hechsher; lleve flores —que hay que entregar antes de que empiece Shabat—, o algo que no sea comestible. En casas observantes no se usa el teléfono, no se saca fotos y no se enciende ni apaga nada. Si no sabe qué hacer, mire e imite: nadie espera que sepa.
Se pone sal en el pan porque las ofrendas del Templo se salaban. La mesa de cada casa quedó como sucedánea del altar.
La conversión
Un proceso de añosLa tradición manda rechazar tres veces a quien pide convertirse.
Qué se hace
El guiur es el proceso por el cual una persona no judía se incorpora al pueblo judío. Implica estudio prolongado —normalmente de uno a tres años—, vida comunitaria, aceptación de los mandamientos, comparecencia ante un tribunal rabínico, inmersión en la mikve y, en el caso de los varones, la circuncisión.
No es rápido y no se busca. El judaísmo no hace proselitismo. La costumbre de rechazar tres veces a quien pide convertirse busca comprobar que la decisión es firme.
No todas las conversiones se reconocen igual. Una conversión ortodoxa se acepta en todas partes; las conservadoras y reformistas no son reconocidas por el rabinato ortodoxo ni, a ciertos efectos, por el Estado de Israel. Quien inicia el proceso tiene que saber esto desde el primer día, porque afecta al matrimonio y a los hijos.
Qué significa
Rut, la bisabuela del rey David, era moabita y se convirtió. Su frase —«tu pueblo será mi pueblo y tu Dios, mi Dios»— es el texto fundacional: primero el pueblo, después la fe. Convertirse al judaísmo es incorporarse a una familia, no sólo adoptar una creencia.
Si a usted lo invitan
A quien se convirtió no se le pregunta por qué lo hizo ni se le recuerda que no nació judío: la ley lo prohíbe expresamente, y es una de las formas de ona'at devarim, el daño con palabras. Un converso es judío a todos los efectos, sin asterisco.
Al converso se lo llama «ben Abraham avinu», hijo de Abraham nuestro padre, porque Abraham fue el primero que eligió.
La enfermedad
Cuando alguien está internado o en camaVisitar a un enfermo quita una sesentava parte de su enfermedad, dice el Talmud.
Qué se hace
Bikur jolim es la obligación de visitar al enfermo, y está entre las mitzvot cuyo fruto se recibe en este mundo y en el que viene. No es un gesto de cortesía: es un mandato con reglas.
Cómo se hace bien. No se visita muy temprano ni muy tarde. Las visitas son cortas. No se sienta uno más alto que el enfermo. Se pregunta qué necesita, no se supone. Y se reza por él usando su nombre y el de su madre: «refuá shlemá», curación completa.
Pikúaj néfesh. Salvar una vida desplaza a casi todos los mandamientos: se rompe el Shabat, se come en Iom Kipur, se hace lo que haga falta. No es una excepción concedida a regañadientes; es una obligación.
Qué significa
El principio de que la vida está por encima de la ley es de los más firmes del judaísmo, y sorprende a quien supone que una religión de muchos preceptos los pone por encima de la persona.
Si a usted lo invitan
Vaya, aunque no sepa qué decir. Estar presente es la mitzvá; la conversación es secundaria. Quédese poco. Ofrezca algo concreto —traer comida, llevar a alguien, ocuparse de un trámite— en vez de «avisame si necesitás algo», que nadie usa nunca.
El Talmud dice que la Presencia divina está sobre la cabecera del enfermo. Por eso no se sienta uno en un lugar más alto que él.
La muerte y el duelo
Del entierro al añoEl judaísmo no le pide al que sufre que esté bien: le organiza el derrumbe en etapas.
Qué se hace
El entierro es rápido, idealmente dentro de las veinticuatro horas. La jevrá kadishá se ocupa del cuerpo con un lavado ritual, la tahará, y lo viste con mortajas blancas iguales para todos. No hay velatorio con el cuerpo a la vista, no se embalsama y el cajón es de madera simple. Todo eso es deliberado: ante la muerte no hay ricos ni pobres.
Keriá. Los deudos rasgan una prenda, o una cinta negra prendida a la ropa. Es un gesto físico para un dolor que no tiene palabras.
Shivá: siete días. Los deudos —padres, hijos, hermanos y cónyuge— se quedan en la casa. Se sientan bajos, no salen, no trabajan, no se afeitan, cubren los espejos. La comunidad va a ellos, lleva la comida y arma el minián para que puedan decir kadish.
Shloshim: treinta días. Se retoma la vida pero sin fiestas ni música.
El año. Por un padre o una madre, el duelo dura doce meses y se dice kadish once. Después, cada año se recuerda el iortzait encendiendo una vela de veinticuatro horas.
La matzevá. La lápida se coloca al cabo de unos meses, en una ceremonia breve. Y en cuatro fechas del año se dice izkor en la sinagoga por los familiares fallecidos.
Qué significa
La estructura es descendente a propósito: siete días de encierro total, treinta de vuelta parcial, un año de recuerdo. Nadie le dice al deudo que se reponga, y tampoco lo dejan solo. Es probablemente el aporte más sabio de esta tradición al problema más difícil que existe.
El kadish, que es la oración del duelo, no menciona la muerte ni una vez: es una alabanza. Quien perdió a alguien se para frente a la comunidad y dice que el mundo vale la pena.
Si a usted lo invitan
Ir a una shivá es de las cosas más importantes que se pueden hacer, y casi nadie sabe cómo. Estas son las reglas:
No se saluda al entrar. No se dice «hola» ni se pregunta «¿cómo estás?». Se entra, se saluda con la mirada y uno se sienta.
Se espera a que el deudo hable primero. Si quiere estar callado, uno se queda callado con él. Acompañar en silencio es la forma más alta de esta mitzvá.
No diga «está en un lugar mejor», «era su hora», «es la voluntad de Dios» ni «sé cómo te sentís». Nada de eso ayuda y casi todo lastima. Si quiere decir algo, cuente un recuerdo concreto de la persona que murió: eso sí sirve.
Lleve comida. Los deudos no cocinan y la casa se llena de gente. Comida kosher, lista para servir.
Al irse se dice la fórmula tradicional: «HaMakóm ienajém etjém betój sheár avelé Tzión viIrushaláim» — que el Lugar los consuele entre los demás dolientes de Sión y Jerusalén.
El deudo no cocina, no atiende la puerta y no sirve el té: la comunidad se ocupa. El sistema entero está diseñado para que quien perdió a alguien no tenga que ocuparse de nada durante una semana.