
Una sinagoga fue vandalizada en Paris durante disturbios con cientos de detenidos
El hecho ocurrio en el distrito 19 de la capital francesa, en medio de una jornada de protestas marcada por saqueos y enfrentamientos
Seguimiento de los hechos antisemitas y de la seguridad comunitaria.
Repórtelo, aunque sea anónimo. Lo que no se cuenta no entra en ninguna estadística. Si está en peligro, llame primero al 911.
Publicado por las propias organizaciones que registran y clasifican los casos. Cada enlace abre en su sitio.
Si el hecho está ocurriendo o hay alguien en peligro, llame al 911. Este portal no es una autoridad, no investiga y no reemplaza a una denuncia policial.
Denuncia penal. Una agresión, una amenaza o un daño a la propiedad son delitos y se denuncian acá primero. Si el hecho está ocurriendo, es el 911.
Los delitos motivados por odio religioso son competencia federal. Se puede denunciar en línea y de forma confidencial.
Es el registro de referencia en Estados Unidos: releva y clasifica cada hecho antisemita desde 1979 y publica el recuento anual.
Publica el estudio anual sobre cómo viven el antisemitismo los judíos estadounidenses y qué percibe el resto de la población.
Seguridad comunitaria del sur de Florida: coordina con las fuerzas locales y asiste a sinagogas, escuelas e instituciones de la zona.
Registra los hechos antisemitas del Reino Unido y publica el informe más citado de Europa, con series comparables año a año.
Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas. Publica el informe anual sobre antisemitismo en la Argentina y recibe denuncias de la comunidad.
Reúne a las comunidades judías europeas y sigue los hechos y las respuestas políticas país por país.
Representa a las instituciones judías de Francia, el país con la comunidad más grande de Europa occidental.
Sigue el antisemitismo en línea y la negación del Holocausto, y publica su listado anual de los peores casos del año.
Material de referencia sobre qué es el antisemitismo, de dónde viene y cómo reconocer sus formas actuales.
La definición operativa más usada en el mundo es la que adoptó en 2016 la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA) y que suscribieron decenas de países: una cierta percepción de los judíos que puede expresarse como odio hacia ellos, y que se dirige contra personas judías o no judías, contra sus bienes, contra sus instituciones comunitarias y contra sus lugares de culto. Es una definición operativa, no una ley: sirve para clasificar y comparar casos entre países, y no todos los organismos la usan igual.
Fuente: Definición operativa de la IHRA · texto y contexto en Jewish Virtual Library
La idea de que los judíos manejan en secreto los bancos, los medios o los gobiernos. Es la forma más vieja y la más resistente: cambia de vocabulario cada época —los banqueros, los bolcheviques, los globalistas— y conserva la misma estructura. Los «Protocolos de los Sabios de Sion» son una falsificación demostrada desde 1921 y se siguen editando y citando.
Sostener que los judíos de un país responden en realidad a otro. Es lo que convierte a un ciudadano en sospechoso permanente y lo que se le exige a nadie más: pedirle a un vecino judío que se pronuncie sobre lo que hace un gobierno extranjero, como condición para tratarlo con normalidad.
Desde negar que ocurrió hasta minimizar las cifras, culpar a las víctimas o usar el vocabulario del genocidio para cualquier otra cosa. La distorsión es hoy más frecuente que la negación abierta, y es más difícil de señalar.
El más antiguo: la acusación de deicidio y el libelo de sangre —la calumnia de que los judíos usan sangre de niños cristianos en sus rituales—, que provocó masacres durante ochocientos años y todavía circula en versiones actualizadas.
Las redes bajaron el costo de difundir a cero y subieron el alcance sin límite. Un meme antisemita llega hoy a más gente en una tarde que un panfleto en un año, y la moderación automática no reconoce el código —números, apodos, dobles paréntesis— con que se escribe para esquivarla.
Criticar al gobierno de Israel, sus políticas o sus decisiones militares no es antisemitismo, del mismo modo que criticar a cualquier otro gobierno no lo es. Los organismos que registran casos usan un criterio para distinguir: se mira si se le aplica a Israel una vara que no se le aplica a ningún otro país, si se lo demoniza con las imágenes clásicas del antisemitismo, o si se le niega el derecho a existir que no se le discute a ninguna otra nación. Y hay un límite claro y frecuente: responsabilizar a judíos de cualquier país por lo que hace un gobierno extranjero.
Acá no publicamos porcentajes. Cada organismo mide con su método y su recorte, y una cifra sacada de contexto se convierte en otra cosa. Estos son los informes, y cada enlace abre el original.
Recuento anual de agresiones, actos de vandalismo y hostigamiento, con desglose por estado. Es la serie más larga que existe y la que se cita como referencia en el país.
Encuesta sobre actitudes antisemitas en más de cien países, con la misma batería de preguntas en todos, que es lo que permite compararlos entre sí y en el tiempo.
El registro británico, semestral y anual. El CST es además el cuerpo que provee seguridad a la comunidad judía del Reino Unido, así que cuenta lo que atiende.
El informe anual del Centro de Estudios Sociales de la DAIA, con la clasificación de los hechos denunciados en el país. Es la referencia para Latinoamérica.
El registro francés, elaborado con datos del Ministerio del Interior. Francia tiene la comunidad judía más grande de Europa y es donde se concentran más hechos violentos.
Encuesta a judíos europeos sobre lo que viven, no sobre lo que se denuncia. La diferencia importa: mide también lo que no llega nunca a una comisaría.
Un símbolo que no se reconoce no se denuncia. Esto es lo que aparece con más frecuencia.
Octava letra del alfabeto repetida: HH, el saludo nazi. Aparece en usuarios de redes, matrículas y tatuajes.
Referencia a un eslogan supremacista blanco de catorce palabras. Suele ir junto al 88.
Los triples paréntesis alrededor de un apellido en redes: marcan a alguien como judío para dirigirle acoso coordinado.
Eufemismos que ocupan el lugar de la palabra «judíos» en el discurso conspirativo, y que permiten decir lo mismo sin quedar expuesto.
Teoría conspirativa según la cual existe un plan deliberado para sustituir a la población europea o blanca por inmigrantes. En sus versiones más difundidas, quien organizaría ese plan son los judíos. Fue citada explícitamente por los atacantes de Pittsburgh, Christchurch y El Paso.
Varios símbolos nórdicos y celtas fueron apropiados por grupos neonazis. No todo el que los usa lo hace por eso, y ese es justamente el punto: sirven porque son ambiguos.
La ADL mantiene el catálogo más completo de símbolos, siglas y códigos del extremismo, con imagen y explicación de cada uno. Está en inglés y es de acceso libre. Si vio algo pintado y no sabe qué es, se busca ahí.
Una agresión, una amenaza directa o un daño en curso es una emergencia. Lo demás viene después.
Fotos de la pintada, capturas de pantalla con la fecha y la dirección visibles, el mensaje sin borrar. Una captura recortada donde no se ve quién lo escribió no sirve para denunciar.
Un delito motivado por odio religioso es un delito, y en varios estados agrava la pena. Denunciarlo es lo que lo hace existir.
La denuncia policial y el registro comunitario son cosas distintas y las dos hacen falta: lo que no se reporta no entra en ninguna estadística, y sin estadística no hay presupuesto ni política pública.
Las instituciones comunitarias tienen gente que hizo esto antes. Avisar sirve además para saber si el mismo hecho le pasó a otros.
El centro mundial de conmemoración de la Shoá tiene material didáctico, testimonios y cursos en línea en castellano.
Muestra permanente, archivo de testimonios de sobrevivientes que llegaron a la Argentina y programas para escuelas.
El archivo de testimonios audiovisuales más grande del mundo: más de 55.000 entrevistas, muchas en español, con buscador abierto.
El programa escolar de la ADL para trabajar convivencia y prejuicio en el aula. En inglés, y sirve como modelo para adaptar.