Las mitzvot y las costumbres
Qué se hace, por qué, y cuál es la diferencia entre lo que manda la ley y lo que hace su familia porque siempre lo hizo así. Esa distinción explica casi todas las discusiones sobre estos temas.
Mitzvá no quiere decir «buena acción»
En la calle se usa como sinónimo de buena obra, y no es eso: mitzvá quiere decir mandamiento. Es algo que se hace porque corresponde hacerlo, no porque uno tenga ganas ni porque salga bien.
La cuenta tradicional son 613, que fijó Maimónides en su Séfer HaMitzvot: 248 positivas —cosas que hay que hacer— y 365 negativas —cosas de las que hay que abstenerse—. Los números tienen su explicación clásica: 365 como los días del año y 248 como los miembros del cuerpo según el conteo de la época.
De esas 613, buena parte depende del Templo o de la tierra de Israel y no se puede cumplir hoy. Las que quedan aplicables en la diáspora rondan las 270, y no todas alcanzan a todos: hay mandamientos que sólo corresponden a los cohanim, otros sólo a quien tiene campo, otros sólo a un rey.
Las tres clases
La clasificación clásica no ordena por tema sino por qué tanto se entienden.
Mishpatim
משפטיםNo robar, no matar, devolver lo prestado, pagar el jornal. Cualquier sociedad llegaría a ellas por su cuenta. La Torá las manda igual, y ahí está la diferencia: se cumplen porque son justas y también porque están mandadas.
Edot
עדותShabat, Pésaj, los tefilín, la mezuzá. No son evidentes por sí solas, pero se entiende para qué están: son recordatorios de un hecho —la creación, la salida de Egipto— puestos dentro de la vida corriente.
Jukim
חוקיםLa kashrut, el shatnez —no mezclar lana y lino—, la vaca roja. La Torá no da razón y la tradición dice que no la hay que buscar. Son las que ponen a prueba de qué se trata el vínculo: cumplir algo que uno no entiende es distinto de cumplir algo que le parece bien.
Los dos ejes, y por qué importa la diferencia
Bein adam laMakom
Rezo, Shabat, kashrut, festividades. Iom Kipur perdona lo que se falló acá.
Bein adam lajaveró
Robo, daño, palabra, salario, respeto. Iom Kipur NO perdona esto: hay que ir a la persona, pedirle disculpas y reparar. Es la distinción más importante de todo el sistema y la que más se pasa por alto.
Las de todos los días
Doce que aparecen en una jornada corriente, sin Templo y sin ser cohén.
Mezuzá
מזוזהUn pergamino con el Shemá, escrito a mano por un sofer, en el marco derecho al entrar. Va en cada habitación salvo el baño. Se revisa cada tanto porque la tinta se borra y una mezuzá con una letra faltante no es válida.
Tzitzit
ציציתLos flecos en las cuatro esquinas de una prenda. El mandato dice que son para «verlos y acordarse»: un recordatorio físico y permanente, no un adorno.
Netilat iadáim
נטילת ידייםEl lavado ritual de las manos al levantarse y antes de comer pan. No es higiene —para eso uno se lava aparte—: es un acto que marca el cambio de un estado a otro.
Brajot
ברכותSe bendice antes de comer, según de qué se trate —pan, vino, fruta del árbol, fruta de la tierra, todo lo demás— y también después. Hay bendiciones al ver un relámpago, el mar, un árbol florecido o a alguien que no se veía hace tiempo.
Kashrut
כשרותQué se come y qué no, y la separación entre carne y leche, con vajilla aparte. Es un jok: la Torá no da razón. Su efecto práctico es que la comida —tres veces por día— obliga a decidir algo.
Shabat
שבתLas treinta y nueve categorías de trabajo prohibido salen de las tareas que se hacían para construir el Santuario. No es «no cansarse»: es no ejercer dominio sobre el mundo durante veinticinco horas.
Kibud av vaem
כיבוד אב ואםHonrar al padre y a la madre está en la primera tabla, junto a lo que se debe a Dios y no junto a lo que se debe al prójimo. Los sabios lo notaron y sacaron conclusiones.
Tzedaká
צדקהNo significa caridad sino justicia. Se separa una décima parte de lo que se gana, y hay un techo: no más de un quinto, para no terminar uno mismo necesitando ayuda.
Hajnasat orjim
הכנסת אורחיםRecibir huéspedes. El modelo es Abraham, que dejó una visión para atender a tres desconocidos; de ahí que la tradición diga que recibir a alguien pesa más que recibir a la Presencia divina.
Bikur jolim
ביקור חוליםVisitar al enfermo. Tiene reglas: visitas cortas, no muy temprano ni muy tarde, y no sentarse más alto que quien está en cama.
Shemirat halashón
שמירת הלשוןCuidar la lengua. El lashón hará —hablar mal de alguien, aunque sea cierto— es de las faltas que la tradición trata con más severidad, porque el daño no se puede devolver.
Talmud Torá
תלמוד תורהEstudiar. Es obligación de por vida y no de una etapa, y la tradición dice que equivale en peso a todas las demás juntas, porque sin ella no se sabe qué hacer con las otras.
Costumbre no es ley, y aun así obliga
Halajá es la ley. Minhag es la costumbre: lo que hace una comunidad sin que esté mandado. La diferencia importa porque explica casi todas las discusiones familiares sobre estos temas.
Los asquenazíes no comen legumbres ni arroz en Pésaj —kitniot— y los sefardíes sí: ni unos ni otros están equivocados, es minhag. Los asquenazíes nombran a los hijos en memoria de un familiar fallecido; los sefardíes, en honor de un abuelo vivo. Las dos costumbres son antiguas y opuestas.
Y sin embargo el minhag obliga: la regla es que uno sigue la costumbre del lugar donde está y la de la casa de su padre. «Minhag avotenu betadenu» — la costumbre de nuestros padres está en nuestras manos. Cambiarla no es una decisión personal; se consulta.
Las siete leyes de Noaj
El judaísmo no espera que el resto del mundo cumpla las 613. Para toda la humanidad la tradición cuenta siete: no idolatría, no blasfemia, no asesinato, no robo, no relaciones prohibidas, no comer carne arrancada de un animal vivo, y establecer tribunales de justicia.
De ahí sale que esta tradición no haga proselitismo: quien cumple esas siete tiene lo suyo resuelto y no necesita convertirse. Es una diferencia estructural con las religiones que consideran que todos deben pertenecer.
Para estudiarlo en serio
Ver también qué se reza y en qué orden, las fiestas del año y los ciclos de la vida.