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Likutei Amarim — Tania · Rabí Shneur Zalman de Liadi, el Alter Rebe (1796)
Likutei Amarim, capítulo 3 · תניא, חלק ראשון; ליקוטי אמרים ג׳

Cómo el intelecto da a luz al amor y al temor de Dios

El capítulo muestra cómo las facultades intelectuales del alma —jojmá, biná y dáat— son la fuente que engendra las emociones de amor y temor a Dios.

וְשׁוּב יִתְלַהֵב לִבּוֹ בְּאַהֲבָה עַזָּה כְּרִשְׁפֵּי אֵשׁ בַּחֲשִׁיקָה וַחֲפִיצָה וּתְשׁוּקָה וְנֶפֶשׁ שׁוֹקֵקָה לִגְדוּלַּת אֵין־סוֹף בָּרוּךְ־הוּא

«Y entonces su corazón se encenderá con un amor intenso como brasas de fuego, con anhelo, deseo, ansia y alma anhelante, hacia la grandeza del Infinito, bendito sea.»

Likutei Amarim, capítulo 3, párrafo 9 · leer el capítulo entero en Sefaria

Este capítulo continúa la descripción de la estructura del alma iniciada en los capítulos anteriores. El Alter Rebe enseña que cada nivel del alma —néfesh, rúaj y neshamá— se compone de diez facultades, paralelas a las diez sefirot superiores, divididas en dos grupos: el intelecto (jojmá, biná y dáat, llamado jabad) y las emociones o middot (amor, temor, y sus derivados). El intelecto es llamado 'madres', porque las emociones nacen de él como su descendencia natural.

El texto explica el proceso con detalle. Jojmá es la capacidad en potencia de concebir una idea; biná es cuando esa idea se desarrolla y se profundiza hasta comprenderla con claridad. Estas dos facultades son el 'padre' y la 'madre' que engendran el temor y el amor a Dios: cuando la mente contempla profundamente la grandeza divina —que Dios 'llena todos los mundos' y 'rodea todos los mundos', y que todo es como nada ante Él— nace el temor a esa grandeza infinita. Y a partir de esa misma contemplación, el corazón se enciende luego en un amor ardiente, descrito con los versículos sobre el alma que anhela y tiene sed de Dios. El capítulo señala también, apoyándose en fuentes cabalísticas, que esta sed proviene del elemento fuego del alma, cuya fuente de agua está en el intelecto.

Luego el capítulo se detiene en dáat, explicando su significado como unión y apego firme, tal como se usa en el versículo sobre el conocimiento entre Adán y Jevá. Dáat es la capacidad de fijar el pensamiento con fuerza y constancia en la grandeza divina, sin distraerse. El argumento central es que incluso quien posee sabiduría intelectual sobre la grandeza de Dios no logrará producir en su alma un temor y un amor verdaderos si no ata su mente con firmeza y perseverancia a esa contemplación; de lo contrario, sólo obtendrá imaginaciones vanas y pasajeras.

La idea que sostiene todo el capítulo es que las emociones religiosas auténticas no son espontáneas ni automáticas: dependen de un trabajo mental sostenido. Por eso dáat se describe como lo que da existencia y vitalidad a las middot, sosteniendo tanto el amor como el temor y todas sus ramificaciones.

Para llevarse: El amor y el temor verdaderos no surgen solos: nacen de sostener la mente, con constancia, en la contemplación de la grandeza divina.
Para la mesa de Shabat: ¿Qué idea sobre la grandeza de Dios podría sostener en mi mente esta semana, con constancia, para ver si de allí nace algo distinto en el corazón?

Explicación y traducción del portal, redactadas con ayuda de IA a partir del texto original. No reemplaza a un maestro ni resuelve preguntas de halajá.

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