Conocimiento jasídico
De dónde salió el movimiento, qué enseña y cuáles son sus cortes.
El jasidismo nace en el siglo XVIII en Podolia y Volinia, en lo que hoy es Ucrania, entre comunidades pobres, golpeadas por las masacres de 1648 y por la decepción del falso mesías Shabtai Tzví. Su idea de fondo es sencilla de decir y difícil de vivir: Dios no está lejos, está en todo, y el judío común —el que no sabe Talmud— puede alcanzarlo con lo que tiene, que es la alegría, el rezo con intención y el trabajo de todos los días.
El Baal Shem Tov
Israel ben Eliezer, el «Dueño del Buen Nombre», el Besht. No dejó libro escrito: lo que se conserva son sus enseñanzas transmitidas por discípulos y una carta a su cuñado. Enseñaba con relatos y en el idioma de la gente, y le hablaba a quien no tenía instrucción, que era la mayoría.
El Maguid de Mezritch
Dov Ber, su sucesor, es quien convierte un movimiento local en una red. Formó discípulos y los mandó a fundar comunidades por toda Europa del Este. Casi todas las cortes jasídicas de hoy remontan su linaje a su escuela.
El jérem del Gaón de Vilna
El mundo lituano de las yeshivot vio en el jasidismo un peligro: culto a la persona del rebe, cambios en el rezo, entusiasmo por encima del estudio. El Gaón de Vilna firmó su excomunión. De ahí salen los dos bandos, jasidim y mitnagdim, «los que se oponen». Con el tiempo el enfrentamiento se apagó y hoy conviven, incluso emparentados.
La Shoá
El jasidismo era un fenómeno de Europa del Este, y Europa del Este es donde se cometió el genocidio. Cortes enteras desaparecieron con su rebe y sus miles de seguidores. Lo que hay hoy en Nueva York, Israel, Amberes o Londres se reconstruyó desde un puñado de sobrevivientes, y ese es el motivo de su fuerte natalidad y de su insistencia en la continuidad.
Dios llena el mundo entero
No hay lugar vacío de Él. Del rezo y el estudio se sube, pero también de comer, trabajar o criar hijos, si se hace con la cabeza puesta ahí. Eso es avodá begashmiut, servicio a través de lo material.
La alegría no es un adorno
La tristeza —la atzvut— se trata como un obstáculo espiritual serio, y no como un pecado. Es una de las razones del canto y del baile: no acompañan al servicio, son parte de él.
El tzadik y el rebe
El justo es el que sube y ayuda a subir a los demás. De ahí la relación personal con el rebe —se le pide consejo, se le lleva una nota— que fue justamente lo que más objetaron los mitnagdim.
El cuento como enseñanza
El jasidismo enseña contando. Un relato entra donde no entra un argumento, y se puede repetir en una mesa. Por eso el género jasídico es narrativo antes que teórico.
Jabad-Lubavitch
«Jabad» son las iniciales de sabiduría, entendimiento y conocimiento: la corriente que pide entender intelectualmente lo que se vive. Es la más volcada hacia afuera: sus casas Jabad están en más de cien países y atienden a judíos de cualquier nivel de observancia. Su texto fundante es el Tania.
Breslov
Bisnieto del Baal Shem Tov. Enseñó la hitbodedut: hablarle a Dios en voz alta, solo, en el idioma propio. Es la única corte que no nombró sucesor: su rebe sigue siendo él. Miles peregrinan a su tumba en Umán para Rosh Hashaná.
Satmar
La corte más grande del mundo y la más cerrada. Es antisionista por doctrina: sostiene que un Estado judío antes de la llegada del mesías es un error religioso, postura que la separa de casi todo el resto del mundo ortodoxo.
Ger (Gur)
De origen polaco y la más grande de Israel. Tradición de estudio intenso y de disciplina personal estricta; participa en la política israelí a través de Agudat Israel.
Belz
De Galitzia. Prácticamente aniquilada en la Shoá y reconstruida desde un solo sobreviviente de la familia. Su sinagoga de Jerusalén es de las más grandes del mundo.
Vizhnitz
De Bucovina. Conocida por su música: buena parte de las melodías que se cantan hoy en mesas de Shabat de todo el mundo salieron de sus cortes.
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