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Nasó

Números 4:21 – 7:89 · Leer el texto original en Sefaria →

La parashá más larga, y en el medio la bendición sacerdotal.

De qué trata

Sigue el censo de los levitas y su reparto de tareas. Después: la ley de devolver lo robado con su quinto, la sotá, el nazir que se abstiene del vino, y la bendición de los cohanim — «que Dios te bendiga y te guarde» —, la misma que se dice sobre los hijos los viernes a la noche. Cierra con la ofrenda de los doce jefes de tribu para la inauguración: doce ofrendas idénticas, y la Torá las escribe las doce veces completas.

los levitasel nazirlos doce jefes de tribu
Para mirar de cerca

Doce veces lo mismo

Trajeron exactamente igual y el texto no resume. Cada uno merece su párrafo, aunque haya hecho lo mismo que el anterior.

Tres versículos, quince palabras

La bendición sacerdotal es de las cosas más antiguas que se siguen diciendo textuales: se encontró grabada en plata del siglo VII antes de la era común.

El nazir tiene que traer una ofrenda al terminar

Se privó del vino por devoción y aun así ofrenda. La Torá mira con cierta reserva a quien se prohíbe lo que estaba permitido.

Un cuento de la tradición

El nazir de ojos hermosos

Shimón el Justo contaba que en toda su vida comió una sola vez de la ofrenda que trae un nazir al terminar su voto, y explicaba por qué. Un día se le presentó un joven del sur, de cabello largo y rizado y ojos notablemente bellos, que había decidido convertirse en nazir. Shimón le preguntó por qué quería cortarse un cabello tan hermoso, ya que ese corte era parte del ritual de cierre del voto. El joven respondió que era pastor, y que un día se había visto reflejado en el agua de un pozo y había sentido tanto orgullo por su propia belleza que temió que ese orgullo lo llevara a actuar mal. Por eso había jurado convertirse en nazir, para poder cortar ese cabello por causa noble y no dejar que la vanidad lo dominara. Al escuchar esto, Shimón el Justo se puso de pie, le besó la cabeza y le dijo que ojalá hubiera muchos más nazires como él en Israel.

Talmud de Babilonia, tratado Nedarim 9b (con paralelo en tratado Nazir)

Esta parashá, hoy

Las doce ofrendas de los jefes de tribu eran exactamente iguales, y aun así la Torá las escribe completas doce veces en vez de decir simplemente 'lo mismo que el anterior': hoy, cuando una empresa entrega el mismo kit de bienvenida a cada empleado nuevo, pocas veces se toma el trabajo de nombrar a cada uno con la misma extensión que al primero. La figura del nazir, alguien que se impone una restricción voluntaria como no tomar vino y que sin embargo debe traer una ofrenda al terminar ese período, resuena con las dietas, los ayunos digitales o los 'detox' de moda: el texto no condena la abstinencia, pero tampoco la trata como un logro gratuito o sin costo. La ley de devolver lo robado con un quinto extra también habla de algo actual, la diferencia entre reparar un daño y simplemente dejar de hacerlo. Y la bendición sacerdotal, la misma frase que muchos padres siguen diciendo sobre sus hijos los viernes a la noche, muestra cómo un texto de hace miles de años conserva un lugar semanal en casas que no se definen como religiosas.

Para llevarse

Bendecir es desear en voz alta y mirando a la cara.

¿A quién no le digo nunca en voz alta lo que le deseo?

Esta ficha es un resumen para quien no estudió la parashá nunca. No es un comentario rabínico, no resuelve halajá y no reemplaza el estudio con un maestro.

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