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Haazinu

Deuteronomio 32:1 – 32:52 · Leer el texto original en Sefaria →

El testamento de Moshé, en verso.

De qué trata

Casi toda la parashá es un poema: setenta versículos que en el rollo se escriben en dos columnas, con una forma distinta a todo el resto. Moshé llama como testigos al cielo y a la tierra y repasa la historia del pueblo — el cuidado recibido, la prosperidad, el olvido que viene con ella, las consecuencias y, al final, la promesa de que Dios no va a abandonar a los suyos. Después le dicen que suba al monte Nevó a ver la tierra y morir ahí.

Moshéel cielo y la tierra como testigos
Para mirar de cerca

Se despide con un poema

Eligió el verso, que se memoriza y se canta. Sabía que un discurso se olvida y una canción no.

«Como el águila que despierta su nido»

La imagen del águila que empuja a los pichones pero vuela debajo para sostenerlos. Es la definición de criar.

Testigos que no se mueren

Convoca al cielo y a la tierra porque van a seguir estando cuando ya no quede nadie de los que escucharon.

Un cuento de la tradición

Rabí Akivá y el zorro en el Lugar Santísimo

Cuentan que Rabí Akivá caminaba con otros sabios por Jerusalén, tiempo después de la destrucción del Templo, y llegaron hasta las ruinas del monte donde antes estaba el edificio sagrado. De pronto vieron salir un zorro corriendo desde el lugar donde había estado el Lugar Santísimo, el sitio más reservado de todo el Templo, al que antes solo el sumo sacerdote podía entrar, y solo una vez al año. Los compañeros de Rabí Akivá rompieron en llanto al ver semejante desolación. Pero Rabí Akivá se rió. Le preguntaron cómo podía reírse ante algo tan doloroso, y él respondió que había profecías que anunciaban tanto la destrucción como la reconstrucción futura, y que ahora que veía cumplirse la primera con sus propios ojos, tenía la certeza de que la segunda también se cumpliría. Sus compañeros le dijeron entonces que los había consolado.

Talmud de Babilonia, tratado Makkot, 24b

Esta parashá, hoy

Moshé no deja instrucciones sueltas: deja un poema, algo hecho para memorizarse y repetirse, porque sabe que los documentos se pierden pero las canciones se cantan generación tras generación. Habla de un pueblo que, apenas consigue estabilidad y bienestar, tiende a olvidar de dónde vino y quién lo sostuvo en el camino, algo que se ve hoy en familias que prosperan y pierden el contacto con la historia que las hizo posibles. Llama como testigos al cielo y a la tierra, no a personas, porque las personas mueren y los testimonios humanos se acomodan; esa desconfianza en la memoria humana suena actual en tiempos de noticias que se reescriben y versiones que cambian según quién las cuente. La imagen del águila que agita el nido para que sus crías vuelen, sin dejar que se acomoden demasiado, describe bien una tensión que cualquier padre o educador reconoce: proteger sin sobreproteger. Y el hecho de que Moshé transmita todo esto sabiendo que él no va a entrar a la tierra prometida habla de un tipo de liderazgo que trabaja para un futuro que no va a ver.

Para llevarse

Lo que se quiere que quede se dice de un modo que se pueda cantar.

Si tuviera que dejar una sola cosa dicha, ¿cuál sería?

Esta ficha es un resumen para quien no estudió la parashá nunca. No es un comentario rabínico, no resuelve halajá y no reemplaza el estudio con un maestro.

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