Shalom AdonaitVida judía en el mundo
Shalom IsraelCreadoresAnunciar
Este espacio está disponible

Behar

Levítico 25:1 – 26:2 · Leer el texto original en Sefaria →

El año sabático, el jubileo y la prohibición de prestar con interés.

De qué trata

Cada siete años la tierra descansa: no se siembra ni se cosecha, y lo que crece solo es de todos, incluidos el jornalero y los animales. Cada cincuenta años, el jubileo: las tierras vendidas vuelven a su familia original y los esclavos quedan libres. La razón que da la Torá es directa: «la tierra es mía, ustedes son extranjeros y residentes conmigo». También ordena sostener al que empobreció y no cobrarle interés.

todo el puebloel que empobrecióel redentor
Para mirar de cerca

Un límite a la acumulación

Cada cincuenta años la propiedad de la tierra se reinicia. Nadie puede concentrar para siempre, y nadie queda pobre para siempre.

«La tierra es mía»

El derecho de propiedad, acá, es un arrendamiento largo. Lo que se compra y se vende es la cosecha, no el suelo.

Sostener antes de que caiga

«Lo sostendrás»: ayudar cuando empieza a resbalar, no después de que tocó fondo. Es más barato y es más digno.

Un cuento de la tradición

El documento de Hilel

En tiempos de Hilel, la ley de la shemitá, el año sabático, incluía la cancelación de las deudas personales al llegar ese año. Hilel notó que, a medida que se acercaba la shemitá, quienes tenían recursos dejaban de prestar dinero a los que lo necesitaban, porque sabían que la deuda quedaría anulada. Esto dejaba a los pobres sin acceso a préstamos justo cuando más los necesitaban, algo contrario al propósito mismo de la ley. Para resolverlo, Hilel instituyó un documento llamado prozbul, mediante el cual el acreedor transfería el cobro de la deuda a un tribunal, de modo que la shemitá no la cancelara. La medida generó discusión, porque parecía esquivar una norma explícita de la Torá, pero se mantuvo porque atendía al fin último de esa norma: que el pobre pudiera seguir consiguiendo préstamos.

Mishná, tratado Shevi'it 10:3, desarrollado también en el Talmud, tratado Guitín 36a.

Esta parashá, hoy

La Torá le pone fecha de vencimiento a la propiedad: nadie puede acumular tierra para siempre, porque en el fondo no es suya. Hoy, cuando el precio de una vivienda o de un campo puede definir generaciones de deuda familiar, la idea de que la propiedad tenga un techo suena casi utópica. El texto también distingue entre prestar para ayudar y prestar para lucrar: cobrarle interés a alguien que ya está en apuros es una figura que reconocemos en las tarjetas de crédito y en los préstamos de urgencia. Hay algo concreto, además, en la orden de sostener a alguien antes de que caiga del todo, en lugar de esperar a que toque fondo para recién entonces actuar. Cualquier trabajador social, o cualquier familia con un pariente en crisis económica, sabe la diferencia que hace intervenir a tiempo.

Para llevarse

Una economía sin reinicio termina con todo en pocas manos: la Torá lo previó y puso una fecha.

¿A quién puedo sostener ahora, antes de que necesite que lo rescaten?

Esta ficha es un resumen para quien no estudió la parashá nunca. No es un comentario rabínico, no resuelve halajá y no reemplaza el estudio con un maestro.

CompartirWhatsAppFacebookXTelegramLinkedInCorreo
Comentarios

Todavía no hay comentarios publicados. El suyo puede ser el primero.

Ver las 54 parashiot →

Este espacio está disponible