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Balak

Números 22:2 – 25:9 · Leer el texto original en Sefaria →

Contratan a un profeta para maldecir a Israel y le sale una bendición.

De qué trata

Balak, rey de Moab, contrata a Bilam para maldecir a Israel. Bilam va, pero su burra se planta tres veces porque ve un ángel que él no ve; él le pega y la burra le habla. Llega, abre la boca para maldecir y le sale una bendición, tres veces seguidas. La tercera empieza con «Ma tovu ohaleja Iaakov» — «qué buenas son tus tiendas, Iaakov» —, que hoy se dice al entrar a la sinagoga. Al final, el episodio de Baal Peor.

BalakBilamla burraPinjas
Para mirar de cerca

Rezamos con palabras de un profeta ajeno

«Ma tovu» lo dijo un hombre que venía a maldecirnos. Se entra a la sinagoga con esa frase todos los días.

La burra ve lo que el profeta no

El vidente famoso es el único ciego de la escena. Y le pega al animal por tener razón.

Qué elogió

Miró el campamento y lo que le llamó la atención fue cómo estaban puestas las tiendas: los sabios dicen que ninguna daba a la puerta de la otra.

Un cuento de la tradición

Las diez cosas creadas en el crepúsculo

Se enseña que, en el atardecer del sexto día, justo antes de que empezara el primer Shabat, Dios creó diez cosas fuera del orden habitual del mundo. Entre ellas estaba la boca de la tierra que se tragó a Kóraj, el maná que alimentó al pueblo en el desierto, el arco iris que apareció después del diluvio, y también la boca de la burra de Bilam. La enseñanza señala que estas cosas no encajaban en las leyes normales de la naturaleza, por eso hicieron falta en ese momento límite entre la creación y el descanso, como una excepción reservada de antemano. La boca de la burra, entonces, no fue un milagro improvisado en el momento en que Bilam la golpeó, sino algo previsto desde el principio del mundo. La tradición lo cuenta así para decir que ciertas grietas en el orden natural, esos momentos en que un animal ve más que un profeta, ya estaban contempladas desde el origen de las cosas.

Pirkei Avot 5:6, Mishná.

Esta parashá, hoy

Balak no ataca con ejércitos sino que contrata un experto para desprestigiar a un pueblo entero, algo que suena conocido para cualquiera que haya visto una campaña de difamación bien pagada. Bilam es el profesional que sabe que puede decir una cosa y sentir otra, hasta que la situación se le escapa de las manos y termina diciendo la verdad en contra de su propio cliente. La burra que ve el ángel y el jinete que no lo ve es una imagen incómoda: a veces el que tiene menos formación percibe el peligro antes que el experto contratado. Y las palabras de un extraño, alguien de afuera y con intenciones dudosas, terminan siendo las que hoy se pronuncian al entrar a un templo, lo cual dice algo sobre cómo una comunidad puede apropiarse hasta de la voz de quien no la quiere bien.

Para llevarse

A veces el que menos autoridad tiene es el único que está viendo el problema.

¿A quién le resté importancia cuando me estaba avisando algo?

Esta ficha es un resumen para quien no estudió la parashá nunca. No es un comentario rabínico, no resuelve halajá y no reemplaza el estudio con un maestro.

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