Salud y farmacéutica
Una cámara que se traga, y el medicamento que salió del Instituto Weizmann.
La cápsula endoscópica la desarrolló Gavriel Iddan, un ingeniero de sistemas de misiles que aplicó la óptica de una cabeza buscadora al cuerpo humano: una cámara del tamaño de una pastilla que se traga y fotografía el intestino delgado, adonde el endoscopio no llega. Se aprobó en 2001 y cambió el diagnóstico digestivo.
El Copaxone, tratamiento para la esclerosis múltiple, se desarrolló en el Instituto Weizmann de Rejovot por el equipo de Michael Sela, Ruth Arnon y Dvora Teitelbaum, y lo fabricó Teva, una de las mayores productoras de medicamentos genéricos del mundo. Es el caso más citado de investigación básica israelí convertida en producto global.
Tecnología militar reconvertida
La cápsula endoscópica es el ejemplo más claro de una constante del sector: óptica, sensores y algoritmos que nacen en defensa y terminan en medicina.
Del laboratorio al mostrador
Weizmann tiene un brazo de transferencia tecnológica que es referencia mundial en convertir investigación básica en licencias.
Genéricos, no marcas
Teva construyó su escala con medicamentos genéricos, que es un negocio de volumen y de costos, no de patentes.
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