Defensa: la Cúpula de Hierro y lo que vino después
Un sistema que decide en segundos qué cohete vale la pena interceptar.
La Cúpula de Hierro entró en servicio en 2011, desarrollada por Rafael con el software de mPrest, después de que la guerra del Líbano de 2006 y los cohetes desde Gaza dejaran claro que no había respuesta. Su particularidad no es interceptar: es calcular en segundos dónde va a caer cada cohete y disparar sólo contra los que amenazan una zona poblada. Un interceptor cuesta mucho más que el cohete que derriba, así que no gastar es parte del diseño.
Sobre esa base se construyó un sistema por capas: Honda de David para alcances medios y Flecha para misiles balísticos, que se usó por primera vez en combate real en los ataques desde Irán y desde Yemen. La industria de defensa israelí —Rafael, Elbit, IAI— es uno de los principales exportadores mundiales del rubro.
Lo caro es interceptar de más
El algoritmo que decide qué NO derribar es tan importante como el que apunta. Sin él, el sistema sería económicamente insostenible.
Cambió el cálculo político
Al bajar drásticamente las bajas civiles por cohetes, también le quitó urgencia a resolver la causa. Es una crítica que se le hace desde el propio Israel.
Los drones son el problema nuevo
Los aparatos lentos y baratos son difíciles y caros de interceptar con sistemas pensados para cohetes. Es el frente activo de desarrollo, con láser incluido.
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